En el aeropuerto, sentado frente a sus maletas, Maxi López compartió una imagen que sintetiza el momento que vive: piernas estiradas, valijas a un costado y el emoji de un avión despegando. La escena transmite el cierre de una etapa y el inicio de otra. Antes de volar rumbo a Suiza, donde lo esperan su esposa Daniela Christiansson, su hija Elle y su pequeño hijo Lando, el exfutbolista abrió su corazón en una carta pública que deja ver la huella profunda que le deja este regreso a la Argentina. "En estos últimos meses me han regalado algo que no se compra, que no se entrena y que no se aprende: cariño verdadero. Quiero decirles gracias. Gracias de corazón."