El estrecho de Ormuz, considerado el corredor más crucial para el transporte de petróleo mundial, se encuentra en medio de una escalada tensa entre Estados Unidos y Irán. Este paso estratégico, que permite el paso de aproximadamente 30% de las reservas globales de petróleo, ha sido objeto de atención internacional debido a las recientes acciones militares y políticas de conflicto. Según datos recientes, el precio del barril de petróleo ha registrado una subida del 2% en las últimas 24 horas, reflejando la preocupación del mercado internacional sobre la estabilidad del suministro petrolero. Este aumento, aunque parecería mínimo, tiene consecuencias significativas en el ámbito económico y geopolítico global.
La situación actual es una combinación de factores: en primer lugar, el ataque coordinado por Estados Unidos e Israel contra el régimen iraní ha generado una respuesta inmediata en los mercados financieros. En segundo lugar, el despliegue de fuerzas militares en el Medio Oriente ha creado un escenario de inseguridad que amenaza directamente el flujo de petróleo a través del estrecho de Ormuz. Según el informe de la OPEP, el 30% del petróleo mundial transcurre por este canal, lo que significa que cualquier interrupción podría afectar a más de 25 millones de personas en todo el mundo.
El impacto en el mercado global del petróleo está siendo analizado por múltiples actores. Los economistas destacan que una reducción del 5% en el flujo de petróleo a través del estrecho de Ormuz podría generar un aumento del 3% en los precios internacionales del barril. Esto, a su vez, podría tener efectos en las economías dependientes de combustibles fósiles, como Perú, que se enfrenta a una situación similar a la descrita en el artículo de Infobae, donde el precio del petróleo en el país podría aumentar en un 2% en los próximos meses.
El contexto histórico es clave para entender esta situación. El estrecho de Ormuz ha sido un punto crítico desde la época de la Unión Soviética, cuando el 30% del petróleo mundial pasaba por este canal. La crisis del petróleo en 1973, por ejemplo, demostró que una interrupción en el flujo de petróleo puede provocar una crisis económica mundial. La situación actual, aunque no tan intensa, podría repetir patrones históricos si no se aborda con rapidez.
Las autoridades en el Medio Oriente y en el mundo entero están evaluando las posibles consecuencias de esta situación. El gobierno de Estados Unidos ha expresado preocupación sobre la seguridad del paso del petróleo a través del estrecho, mientras que Irán ha señalado que cualquier acción militar en el área es una violación de los acuerdos de no agresión. La tensión entre ambos lados ha llevado a una situación en la que el estrecho de Ormuz se convierte en un punto de conflicto estratégico.
Los expertos en energía y políticas internacionales advierrn que la falta de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán podría prolongar el conflicto